Honorario completo
Pagas el desarrollo por fases. El sistema, el código y los datos quedan a tu nombre, sin ninguna participación de por medio. Es el camino más simple y el que menos ata a las partes.
Tres formas de acordar el trabajo, según la etapa del negocio y su calce de caja. En todas construimos lo mismo y respondemos igual.
Cuando un proyecto vale la pena y el presupuesto todavía no acompaña, la conversación no tiene por qué terminar ahí. Cognitiva aporta ingeniería, dirección técnica y horas de equipo; nunca capital. Por eso ninguna modalidad reemplaza al presupuesto: lo complementa. La participación se acuerda caso a caso, se formaliza por escrito y se documenta en contratos separados del servicio.
La primera es la que recomendamos cuando hay presupuesto. Las otras dos existen para cuando el proyecto lo amerita y el calce de caja no da.
Pagas el desarrollo por fases. El sistema, el código y los datos quedan a tu nombre, sin ninguna participación de por medio. Es el camino más simple y el que menos ata a las partes.
Una fracción del honorario se convierte en una participación acordada. El precio del trabajo no cambia: cambia cómo se paga. Requiere que aportes la otra fracción en efectivo.
El núcleo se paga como honorario y lo que se construye después se acuerda con participación, o al revés. Se define fase por fase, no de una vez para todo el proyecto.
Evaluamos pocos casos al año y los evaluamos en serio. Estos son los criterios, publicados para que sepas de antemano si tiene sentido conversar.
Cuatro aclaraciones que evitan la conversación equivocada. Ninguna es una formalidad: cada una descarta un malentendido que hemos visto.
Ninguna de estas condiciones es negociable. Una alianza que parte sin ellas termina mal para ambas partes.
Parte por la evaluación. Revisamos el negocio, el alcance y el calce de caja, y de ahí sale qué modalidad corresponde — si es que corresponde alguna.